12/25/2010

313. Incrementar la producción de Algodón

Autor: Jorge Elias
A. Proyecto: Incrementar la producción de Algodón
B. Fundamentación: Según Mariano Kestelboim, economista jefe de la Fundación Pro Tejer (La Nación), la ransición de China y la India al capitalismo, incorporando a millones de trabajadores al mercado con salarios de subsistencia, ha provocado un gran impacto en la economía mundial. Se han recrudecido las crisis de sobreproducción, el déficit mundial de empleo y la escasez de recursos naturales.
Tras el crecimiento de la demanda de alimentos, de combustibles y de minerales, la carrera de precios ha incorporado un nuevo insumo que, transformado en la revelación de las commodities , tiene una muy positiva repercusión para Argentina. Si bien la fibra de algodón arrancó rezagada, sus precios se dispararon y alcanzaron su máximo histórico.
La inyección de consumidores asiáticos mantenía latente la expectativa de un crecimiento de la demanda de algodón, la cual explotó por las restricciones en la oferta; sus principales detonantes fueron las condiciones climáticas adversas para la cosecha de tres de los cuatro más grandes fabricantes del cultivo (Estados Unidos, China y Paquistán) y la difusión de la estrategia china de reservar stocks. Por su lado, los precios de las fibras sintéticas, insumos sustitutivos del algodón, empujados por esta tendencia, registraron aumentos casi tan altos (77% de suba en el último semestre). En ambos casos las políticas nacionales impactaron efectivamente en el mercado, moderando el aumento de los precios locales en relación con los valores internacionales. En tanto, las potencias textiles del planeta no demoraron en trasladar los mayores costos a los precios de sus manufacturas. Como referencia, las prendas de vestir chinas se encarecieron un 40% y los hilados indios duplicaron su valor.

Así como el aumento de los valores de los granos ha implicado un afluente de divisas que contribuyó a alejar la restricción externa que históricamente limitaba el crecimiento nacional, la escalada del precio del algodón no sólo hará mucho más rentable su cultivo, sino que también alimentará un virtuoso proceso de desarrollo industrial. La expectativa de altos rendimientos estimulará la concreción de más inversiones en la cadena de valor agroindustrial, que puede abastecerse localmente de los revaluados insumos, tanto naturales como sintéticos (en el país opera la mayor y más moderna fábrica de fibra e hilado de poliéster de América del Sur).
El aliento a la siembra permitirá trepar de las 450.000 hectáreas cultivadas este año a unas 700.000 en 2011, lejos del piso de 158.000 hectáreas explotadas en 2003. Podrán rotarse tierras que habían sido desplazadas por la soja y lograr una producción de fibra de 320.000 toneladas, lo cual generará saldos exportables de más de US$ 430 millones, dado que se industrializan 180.000 toneladas en el país.
Frente a la escasez de fibra y la incertidumbre actual en las operaciones internacionales (en China, por ejemplo, además de las subas de precios, se extendieron los plazos de entrega de 90 a 150 días), se deben potenciar los incentivos del mercado a través de dos canales. Por un lado, mediante el fortalecimiento de los programas de mejora de la calidad del algodón y de erradicación de su mayor plaga (el picudo algodonero), principales obstáculos de la manufactura interna.
Por otro, diseñar políticas de promoción para la industrialización de la fibra, como la difusión del acceso al crédito y la formalización del trabajo en la confección. Estas medidas generarán riqueza con inclusión social, dada la estructura de la cadena de valor. Ella emplea directamente a casi medio millón de personas y su actividad se reparte alrededor de 30.000 establecimientos, cuya mayoría son pequeños. Este renovado canal productivo motorizará la actividad regional, la creación de empleos y, por su atomización y dispersión, operará con alta incidencia en la distribución del ingreso.
Esta cadena transforma en el país el insumo básico de un valor de US$ 3000 por tonelada a valores de indumentaria con diseño y marca nacional, en promedio, de casi US$ 40.000 por tonelada. A esos precios, si el excedente que se podrá exportar el año que viene de fibra (140.000 toneladas) se procesara internamente, el potencial extra de ventas externas de ropa ascendería a US$ 5600 millones, equivalentes al 30% de la exportación industrial del país en 2009.
El desafío será capitalizar los incentivos externos de una mayor demanda y la revalorización de los precios a través de una sinergia entre el sector público y el privado. Estamos frente a una oportunidad única de potenciar el crecimiento de una cadena con notables beneficios para el desarrollo de la Argentina.
C. Objetivos generales:
- Alentar la superficie cultivada con algodón, mediante rotación de tierras desplazadas por la soja.
- Incrementar el empleo de nuevas cosechadoras para el algodón.
- Aumentar el saldo exportable para el país.
- Incrementar la industrialización y manufactura interna.
- Fortalecer los programas de mejora de la calidad del algodón
- Erradicar su mayor plaga (el picudo algodonero).
- Difundir el acceso al crédito
- Formalizar el trabajo en la confección de prendas
- Incrementar el valor agregado a la materia prima
- Generar riqueza con inclusión social, dada la estructura de la cadena de valor.
- Incrementar fuentes de trabajo con creación de empleo
- Motorizar la actividad regional en las zonas de cultivo y producción.
-Investigar las variedades modificadas geneticamente que producen nuevos colores, evitando el tratamiento con sustancias tóxicas.
D. Lugar: Ministerio de Agricultura de la Nación  (Política) y el INTA (programas de desarrollo e investigación)

E. Recursos necesarios:
- Decisión politica para el desarrollo del sector.
- Asociar en el proyecto producto a ONG y PYMES involucradas en el desarrollo del sector
- Diseñar políticas de promoción para la industrialización de la fibra
- Incrementar lineas de credito para el desarrollo del sector
- Programa de recuperación de tierras para adaptarlas a este cultivo.

F. Caracteristicas generales:  Las plantas de algodón pertenecen al género llamado Gossypium con alrededor de 40 especies de arbustos de la familia de las Malvaceae, oriundos de las regiones tropicales y subtropicales tanto del Viejo Mundo como del Nuevo. Son cultivadas para producir algodón. En su estado silvestre, las plantas pueden crecer más de 3 m. Las hojas son anchas con 3 ó 5 lóbulos (a veces incluso siete). Las semillas están contenidas en una cápsula llamada baga y cada una rodeada por una vellosa fibra llamada hilacha.
El cultivo de algodón es uno de los que más productos químicos utilizan, de forma que puede contaminar las tierras de cultivo. El algodón también requiere gran cantidad de agua en comparación con otros cultivos. Las hilachas se producen de forma natural en colores blanco, marrón y verde, por lo que en muchos lugares de cultivo comercial de algodón blanco se ha prohibido el cultivo de estas especies silvestres, para evitar la contaminación genética con las variedades de color.
El algodón es un producto textil obtenido de la planta de algodón. Es de gran importancia económica debido a que de sus frutos se obtiene la fibra de algodón. También se emplea la palabra algodón para referirse a la fibra. Del algodón se obtienen diversos productos como aceite, materias primas para fabricar jabón y también pólvora, celulosa para utilizar en cosméticos, fibras para prendas de vestir, combustible para cohetes, etc.
El algodón es un cultivo muy valorado porque solamente el 10% de su peso se pierde en su procesamiento. Una vez que otros elementos como cera y proteína pura. Esta celulosa es ordenada de cierta manera que le da al algodón propiedades únicas de durabilidad, resistencia y absorción. Cada fibra está compuesta de 20 ó 30 capas de celulosa, enrolladas en una serie de resortes naturales. Cuando la cápsula de algodón (cápsula de las semillas) se abre las fibras se secan enredándose unas con otras, ideal para hacer hilo.
La composición del algodón es celulosa casi pura. Su color es blanco, amarillo pálido o ligeramente rojizo. Su fibra es más o menos sedosa, fuerte en mayor o menor grado y de longitud y grueso variables. Según sea su longitud, se clasifican en el comercio en algodones de fibra corta y larga. Los primeros son de 20 a 39 mm. de largo. En cuanto al grueso, varía de 6 a 29 centésimas de milímetro por fibra. El algodón de fibra larga sirve para la fabricación de tejidos finos, muselinas y percales. El de fibra corta es más difícil de trabajar y propio para toda clase de tejidos más bastos, indianas, etc. La homogeneidad de éstas, su elasticidad, resistencia y color son las cualidades que más directamente influyen en la mayor o menor estimación del algodón.
El algodón ha sido utilizado desde hace mucho tiempo para hacer ropa ligera en regiones de climas tropicales. Algunas personas afirman que los egipcios utilizaron algodón desde el año 12000 a. C., y que se han encontrado evidencia de algodón en cavernas mexicanas con edades de hasta 7000 años. Pero la referencia escrita más vieja proviene de la India. Aunque es la fibra más común en la actualidad, fue la última fibra natural en alcanzar importancia comercial. En el siglo V a.c. ya se usaba en Grecia proveniente de la India. Aunque los antiguos griegos romanos la utilizaban para toldos, velas y prendas de vestir, en Europa no se extendió su uso hasta varios siglos después.
El algodón ha sido plantado en la India durante más de tres mil años, y es referenciado en el "Rigveda", escrito en 1500 a. C. Mil años después el gran historiador Griego Heródoto escribió sobre el algodón hindú: "Allá hay árboles que crecen silvestres, de los cuales el fruto es una lana mejor y más bella que el de una oveja. Los Hindúes hacen su ropa de la lana de este árbol." La industria algodonera hindú fue eclipsada durante la revolución industrial Inglesa, cuando la invención del "Spinning Jenny" en 1764 y el marco giratorio en 1769 permitieron la producción masiva en el Reino Unido. La capacidad de producción fue mejorada por la invención del "cotton gin" por Eli Whitney en 1793.
Hoy en día el algodón se produce en muchas partes del mundo, incluyendo Europa, Asia, África, América y Australia utilizando plantas de algodón que han sido genéticamente modificadas para obtener más fibra. El algodón genéticamente modificado fue un desastre comercial en Australia. Los dividendos fueron mucho menores de lo esperado y las plantas de algodón convencional se polinizaron con variedades transgénicas causando problemas legales para los cultivadores.
La industria algodonera utiliza una gran cantidad de químicos (fertilizantes, insecticidas, etc.), contaminando el medio ambiente. Debido a esto algunos agricultores están optando por el modelo de producción orgánico. El 50% del algodón que utiliza el mundo proviene solo de tres países: EEUU, China y la India.
El desmote moderno del algodón es un proceso continuo que comienza con la recepción del algodón crudo, y termina con el embalaje de las fibras del algodón procesado. El desmote del algodón produce grandes cantidades de desperdicios sólidos en la forma de semillas (que pueden servir como alimento para animales) y los desperdicios del desmotador, emite contaminantes como polvo de algodón y pelusa. Con el fin de reducir la incidencia del gusano rosado del algodón en los desperdicios, en ciertos países, se regula estrictamente el movimiento y eliminación de la semilla de algodón y la basura. Donde permitan los reglamentos, se envía la semilla a los molinos que extraen el aceite. Se puede eliminar la basura producida por el desmotador, convirtiéndola en abono, o sujetándola a fumigación, esterilización o incineración. En algunos países se quema la basura al aire libre, causando molestias, contaminación atmosférica y problemas de olor.
El problema principal para la salud que surge del desmote se relaciona con el polvo. La exposición a niveles excesivos de polvo de algodón causa bisionosis, una enfermedad respiratoria grave, que se evuta empleando protección respiratoria (mascara con filtro)
Algunas compañías usan la ingeniería genética para alterar la naturaleza del algodón y que resulte, por ejemplo, de distintos colores. Empresas multinacionales como Monsanto han producido semillas de las que se obtienen distintos colores, cómo el azul índigo que se utiliza en la confección de los jeans.
En la Región Autónoma de Xinjiang (China) se han desarrollado plantas que entregan fibras de colores rojo, verde, azul o negro. Otras, en cambio, utilizan la biotecnología para generar fibras mucho más largas y resistentes pero no gruesas. La empresa Natural Cotton Colors patentó, en 1990, dos variedades de algodón de colores naturales: marrón (Coyote) y verde.
Pero no todas la variaciones genéticas de este cultivo apuntan a su coloración. Muchas de las modificaciones buscan hacer que la planta sea más resistente a algunos tipos de plagas, como la variedad Bt Cotton; o resistentes a los herbicidas como la variedad Roundup Ready, de Monsanto, resistente al glifosato (Roundup).
A pesar de la resistencia al uso de transgénicos, ya en 1997 el 25% de las áreas sembradas con este cultivo en los Estados Unidos correspondían a variedades genéticamente modificadas. Otro de los grandes productores, la India, dio vía libre al cultivo transgénico en 2001, en su variedad Bt.
Varios estudios demuestran que los cultivos de algodón transgénico no tienen un rendimiento mayor que los del algodón convencional, una de las promesas de las compañías que desarrollan variedades genéticamente modificadas. Tampoco reducen la cantidad de pesticidas químicos necesarios para su cultivo, dándose casos en los que su uso se dispara, provocando otros problemas como la aparición de variedades de hierbajos e insectos resistentes a los mismos.
Recientemente, en Reconquista, Santa Fe la Estación Experimental del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) lanzó una nueva cosechadora de arrastre, que será empleada en los cultivos de algodón. El prototipo, que fue fabricado íntegramente en un taller que funciona en esta ciudad ubicada al norte de la provincia de Santa Fe, posee un sistema que peina las plantas de algodón y quita la totalidad de los capullos, en una tarea compacta, por lo que no requiere un tratamiento de línea por línea.

Además, se comporta como un implemento agrícola que es accionado por un tractor al que se anexa una tolva, que recibe el algodón cosechado. "Las plataformas, que pueden tener entre tres y seis metros de ancho, tienen una serie de dedos inclinados que despoja la producción", explicó a LA NACION el creador del prototipo, Orlando Pilatti.
"Como no es automotriz, el costo de la maquinaria es mucho más accesible que otras. Y cuenta también con un sistema de limpieza que acondiciona los capullos", agregó el responsable del diseño de la máquina. Los tres prototipos fabricados hasta el momento fueron financiados con aportes que vinieron del Ministerio de la Producción de Santa Fe, mediante un acuerdo de éste con el Consejo Federal de Inversiones (CFI).
Al ser una despojadora, el equipo permite un mejor tratamiento de los rastrojos, con lo cual el cultivo se verá favorecido en la lucha contra las plagas como el picudo.
La fabricación de la máquina de Pilatti demandó una inversión de 55.000 pesos de costo, incluido el acoplado. Lo interesante de la innovación tecnológica es que en la presente campaña podrá estar cosechando lo que se sembró bajo el sistema denominado "surco estrecho", es decir a 52 centímetros entre líneas, cuando tradicionalmente era a 90 o un metro lo que simplificará la tarea del productor en cuanto al mejoramiento de los rindes y también a la reducción de mano de obra en los tiempos de cosecha con un mejor beneficio económico.
La mejora en los rendimientos se produce por un incremento de la captación solar en forma anticipada. En cuanto a la reducción de costos, es porque se utilizan menos insumos para el control de las plagas y malezas. El cierre del entresurco permite a las plantas de algodón compite mejor con las malezas por efecto de sombreo.
Pilatti comentó que las principales características por lograr en un cultivo de algodón es que la distancia de medio metro permite una densidad de 9 a 10 plantas por metro de surco, lo que representa alrededor de 200.000 por cada hectárea. Las plantas pueden alcanzar una altura de 65 a 85 centímetros y un número de nudos sobre el tallo principal de 17 a 20. De esta forma, más del 70 por ciento de la producción se concentra en la primera posición de las ramas fructíferas.

También, la plantación de algodon proporciona beneficios al medio ambiente. El algodón es la fibra celulósica más pura, más de un 95% de su composición es celulosa. Utilizando productos de algodón fomentamos sus cultivos. Los cultivos de algodón son beneficiosos para crear más O2 y proteger la capa de ozono. La celulosa suele ser el componente básico de la mayoría de las compresas, sobretodo de las denominadas "gruesas". La celulosa proviene de la madera de los árboles. La madera de un árbol contiene aproximadamente un 50% de celulosa. La celulosa puede ser tratada mecánica o químicamente. La celulosa de los productos higiénicos suele ser Celulosa Químico-Termomecánica (CMTMP) utilizando productos químicos para facilitar su desfibramiento. Consumiendo productos elaborados con algodón contribuimos a evitar la tala de árboles para la obtención de pulpa de celulosa. De 100 Kg de algodón se obtienen 95 Kg. de fibras celulósicas, siendo una plantación cíclica anual y sin ningún impacto ambiental

Fuente: Wikipedia, Diario La Nación, Desarrollo y Defensa

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