2/27/2010

255. Recuperación forestal basada en el Algarrobo y Quebracho

Autor: Jorge Elías
A. Proyecto: Recuperación forestal sustentable de Formosa y Chaco con plantaciones de Algarrobo y Quebracho blanco y colorado.
B. Fundamentación: Un proyecto de recuperación forestal, sobre el cual está trabajando en un establecimiento privado de la provincia de Formosa, es digno de encomio por la calidad de su concepción y el cuidado con que se ejecuta. Se trata de un emprendimiento que tiene lugar en La Florencia, en un área de 60.000 hectáreas, al sudoeste de la capital formoseña, cerca del límite con Salta. La zona es de tierras semiáridas, las lluvias son escasas y concentradas entre diciembre y abril. Hace un siglo crecía allí el bosque nativo con predominio del algarrobo y el quebracho blanco y colorado. Esa riqueza forestal desapareció, por los excesos de una explotación mal conducida. Hoy va en camino de recuperarse mediante un esfuerzo realmente reconstructivo.
El deterioro se muestra por sectores, con distinto grado de severidad, lo que exigía diversidad de tratamientos. En el nivel de mayor degradación, el área se había desertificado. En un segundo nivel se apreciaba un área de mediano deterioro, con algo de vegetación y poblada de arbustos, lo que facilitaba la recomposición. En un tercer nivel, se encontraban bolsones de humedad con presencia boscosa, lo que tornaba más accesible la recuperación.
La labor que realiza el establecimiento desde el principio de este siglo sumó al conocimiento y la experiencia de sus titulares la información que proveyó la Universidad Nacional de Formosa. A partir de las pruebas iniciales en el terreno, se buscó como primer objetivo la recuperación de las tierras degradadas, mediante la recreación del ecosistema. A partir de ahí, el siguiente objetivo por alcanzar es llegar a la meta de una explotación sustentable. Ese plan reclama minuciosidad en las labores diarias para afirmar el proceso de recomposición de la tierra y continuar avanzando en la siembra de plantines que, a su vez, necesitan de una preparación especial que les asegure subsistencia y protección contra la acción de animales depredadores en los primeros tramos de su desarrollo. El emprendimiento de La Florencia pone de manifiesto que el empeño humano es capaz de rehacer lo que el mismo hombre ha destruido. También merece subrayarse que miembros de la comunidad wichi, nativos del lugar, cumplen tareas en el proyecto en marcha, en cuya organización también se ha buscado abrir perspectivas para el futuro de los que trabajan en la empresa. La madera dura y estable del algarrobo tiene múltiples utilidades, entre las que se puede mencionar la fabricación de parqué para hacer piso o muebles pesados y rústicos. El color de la madera es claro, casi beige y tiene un veteado fino. La madera es resistente a la intemperie y se usa para postes de alambrado.
Empero, la función de los bosques es mas importante que la meramente económica , tienen también una valoración paisajística y es un elemento clave en el equilibrio ecológico. Su conservación y recuperación es un requerimiento básico para la protección y defensa del medio natural.

C. Objetivos generales:
- Recrear el ecosistema natural y paso posterior a un proyecto forestal
- Mejorar el régimen hidrológico
- Defender del suelo ante la erosión
- Frenar el proceso de desertificación
- Recuperar las masas forestales
- Obtener materia prima para una gran cantidad de industrias diferentes: construcción, fabricación de muebles, papel, alcohol, productos medicinales, etc. La mitad de la producción forestal mundial se utiliza para combustión, utilizando la leña en forma directa o para la fabricación de carbón.
- Proporcionar una nueva fuente de explotación a las Pymes y Cooperativas agropecuario-ganaderas.
- Recuperar tierras productivas
- Proporcionar fuentes de trabajo a las poblaciones autóctonas (aborígenes)
- Contribuir a mejor el medio ambiente
- Disminuir la escasez de bosques
- Recuperar especies autóctonas sobre explotadas en el siglo pasado
Foto: Carbón de Quebracho

D. Lugar: Provincias de Salta, Formosa y Chaco

Foto: Muebles de algarrobo

E. Recursos necesarios:
- Estudio de factibilidad.
- Estudio de impacto ambiental
- Acuerdos con los gobiernos provinciales para la venta de campos fiscales a emprendimientos que desarrollarían la recuperación el ecosistema natural y introducirían el Algarrobo y el Quebracho para su explotación forestal.
- Convenio con la Universidad Nacional de Formosa para recibir el apoyo y asesoramiento técnico que requiere el proyecto.
- Producción de plantines para satisfacer las necesidades de los diversos emprendimientos.
- Acceso al agua para riego
- Control de los posibles incendios forestales
- El costo ronda los 5000/6000 pesos por hectárea.

F. Características generales: Un proyecto privado a imitar. La Florencia, es una empresa que en una zona semiárida, busca revertir el deterioro del suelo para un proyecto productivo. En el sudoeste de Formosa, a 460 kilómetros de la ciudad capital, en el establecimiento La Florencia, que posee 60.000 hectáreas, están trabajando con un proyecto ambicioso: la recuperación de extensas áreas degradadas y el "enriquecimiento" de sus bosques nativos. El establecimiento está en la parte más seca de Formosa, en el límite con Salta; es una zona semiárida con una precipitación aproximada de entre 650 y 700 mm. La limitante es el agua pero también lo tarde con que llegan las lluvias, que van de mediados o fines de diciembre hasta abril y mayo.
El proyecto de recuperación de áreas degradadas comenzó en 2000. En 2005 se hizo una primera fracción de 60 hectáreas; luego se hizo 90 ha en 2006; 130 ha en 2007 y 215 hectáreas en 2008. "En 2009 llevamos un plan de 740 hectáreas", contó Jorge Bellsolá Ferrer, a cargo del establecimiento. Año tras año se pusieron "en recuperación" más hectáreas. Según el productor, el plan es todavía más ambicioso: llegar a recuperar 3000 hectáreas por año. En su experiencia, el proyecto reunió información y técnicas de la Universidad Nacional de Formosa (UNF). Allí hay estudiantes realizando diversas tareas, como medición de desarrollo y crecimiento de las plantas, por ejemplo. "La Florencia primero apunta a volver a su condición natural. Es un área con un alto nivel de degradación y esto tiene una historia. Las 60.000 hectáreas que la componen fueron, hace 100 años o más, bosques nativos de algarrobos, quebracho blanco, quebracho colorado y palo santo. La actividad del hombre afectó la zona hasta el punto de degradarla casi en su totalidad. Los bosques nativos de la región de Formosa, en la cual se encuentra La Florencia, en su mayoría están degradados en su composición cualitativa y cuantitativa, ya sea por sobreexplotación como por falta de manejo", comentó Bellsolá Ferrer.
Según diversas estadísticas, a principios de siglo Formosa y Chaco contaban con una gran superficie cubierta con bosques nativos, pero ahora habría el 50% del área que había en ese momento. En el establecimiento, las especies predominantes son, entre otras, algarrobo blanco, palo cruz, quebracho colorado santiagueño, quebracho blanco, palo santo y mora amarilla, entre otras.
Para trabajar en la recuperación se dividió el establecimiento en tres zonas según su nivel de degradación. El primer nivel, de unas 16.000 hectáreas, comprende áreas de suelos sin cobertura vegetal y erosionados. Es el nivel con máxima degradación. "Acá antes había montes naturales, pero ahora es un suelo totalmente pelado", dijo Bellsolá Ferrer.
En un segundo nivel, hay un zona de mediana degradación de 22.000 hectáreas. Es un área sin bosques ni árboles; hay suelos cubiertos con sotobosque (arbustos y algo de vegetación baja). En un tercer nivel aparecen "bolsones" de áreas dentro del establecimiento que, por determinadas razones, como la proximidad a un río o porque cuentan con más humedad, hay bosques. Esta zona tiene posibilidad de una regeneración natural del bosque, del pastizal y presenta una capacidad de mejoramiento. En términos de hectáreas, esta área comprende entre 23.000 y 25.000 hectáreas.
En este contexto, para cada nivel de degradación se llevan adelante tres tipos de acciones. Por ejemplo, hay distintas áreas de clausuras con alambrado eléctrico y convencional. En el caso del primer nivel de degradación, lo primero que se hace es clausurar el área seleccionada para evitar el ingreso de animales, "principales causantes de la desertificación". Luego se siembran las pasturas más convenientes según un estudio de suelo previo para prevenir la erosión y recomponer las características originales del suelo. "Esta acción permite que en poco tiempo se cubra de plantas y arbustos autóctonos (sotobosque), recuperando así su estructura original y brindando al mismo tiempo muy buena humedad y temperatura", precisó. Siguiendo esta línea, se foresta con plantines de árboles nativos de un vivero que tiene el establecimiento. Para eso, se identifican las mejores especies. Entre los plantines que se usan, más del 55 por ciento son de algarrobo. En un siguiente paso, lo que se procura es asegurarle las condiciones mínimas de vida al plantín, que se trasplanta en diciembre.

¿Qué se hace? En un suelo duro, con alta degradación, se cava un pozo de unos 25/30 cm de diámetro por 30 cm de profundidad para cada planta, pensando en aprovechar las primeras lluvias de diciembre. Pero el proceso no termina ahí. En este sentido, en los primeros 15 a 25 días se busca proteger a la planta de los roedores. Además, alrededor de los plantines se implantan pasturas, como grama rhodes. "Esto se hace porque, si no controlamos la temperatura del suelo, la planta no puede vivir", comentó Bellsolá Ferrer. También se pone fertilizante. "Protegemos los plantines y, cuando llueve, las raíces empiezan a romper naturalmente el suelo; empieza a haber drenaje", añadió el especialista.
A posteriori, lo que sigue es un control del crecimiento de la planta. Se realizan podas de "conducción", combate de insectos y plagas. "Durante tres años, después de las lluvias, se quitan las plantas invasoras y arbustos que interfieran en el normal crecimiento de las plantas recién implantadas", se lee en un resumen del proyecto de la empresa. En la zona de nivel tres, con menor degradación, se sacan las plantas enfermas y ralean para permitir el crecimiento de las especies seleccionadas y sus brotes. También se fomenta el nacimiento de nuevos ejemplares. Además de las hectáreas que vienen recuperando año tras año, según Bellsolá Ferrer ya se observa un cambio en el ambiente. "La naturaleza responde de una forma impresionante y hoy ya hemos logrado un colchón de pasto", señaló. En esta línea, también lograron que el agua no corra con tanta velocidad.
Según el encargado del establecimiento, la forestación y las pasturas son técnicas para llegar al objetivo de recuperar la zona. Luego, según cuenta, ahí vendría la segunda etapa: el proyecto forestal. "Primero apuntamos a que La Florencia vuelva a la condición natural; si se logra esto, se dispararía el segundo objetivo, esto es, un sistema sustentable de producción maderera. A los 23 años estos árboles van a ser talados", relató. En cuanto a los costos del proyecto, llevan una planilla sobre lo que representa recuperar una área degradada. Según comentó Jorge Bellsolá Ferrer, este proyecto no tiene beneficios impositivos dentro de Formosa. No obstante, podría estar contemplada en la legislación de bosques implantados, que otorga un reintegro por plantación lograda. El espíritu de la norma fue cubrir el 80% del costo de la implantación. La empresa hoy estaría en condiciones de cobrar por lo implantado en 2005. No obstante, inflación mediante, según el productor hoy se llegaría a la cobertura del 25% del costo de la implantación de ese momento.

Dentro de las especies contempladas en en este proyecto se encuentran:
1. Prosopis alba, el algarrobo blanco, es una especie arbórea de Sudamérica, que habita el centro de Argentina, la ecorregión de Gran Chaco y parte de la Mesopotamia (Argentina) Salta en la provincia fitogeografica chaqueña y el espinal, Formosa, o de Corrientes, norte de San Luis, Córdoba y centro de Santa Fe. Es un árbol medio, de 9 a 12 m en altura y 1 m en diámetro, aunque raramente se encuentren árboles tan crecidos (por las talas). El tronco es corto y la copa es globulosa, hasta de 10 m de diámetro. Este árbol es apreciado por su sombra. Las ramas son delgadas y se extienden frecuentemente hasta el suelo. El ritidoma (corteza) es fino, pardo grisáceo, y de madera veteada, con propiedades tánicas. Se trata de un árbol ornamental (urbano y de cortina rompeviento). Su madera, densa (densidad = 0,76), es difícil de trabajar, usada para puertas y pisos, parquets, partes de zapatos, cascos de vino. La madera responde bien al secado, valiosa donde se requiera mantener dimensiones estables a prueba de humedad. Es excelente para uso exterior. En el invierno el árbol pierde hojas, pero nunca es deshojado completamente.
Su fruto es una vaina indehiscente que contiene las semillas lisas, elipsoides, comprimidas lateralmente y de color castaño; tiene 20 cm de largo, con semillas pardas de 7 mm de largo, que se encuentran rodeadas por la pulpa, una pasta dulce (patay), muy rica en calorías, consumida directamente para forraje o convertida en harina para consumo humano. Y fermentada produce una bebida alcohólica aloja; destilada produce etanol. Si el líquido no se fermenta se obtiene una bebida analcohólica refrescante llamada añapa. Entre la mitad y 3/4 partes del peso de la chaucha es azúcar. La época de la floración es de agosto a setiembre. Numerosas inflorescencias amarillentas colgadas que son racimos espiciformes, aparecen al mismo tiempo que las nuevas hojas de color verde vivo. Las flores pueden ser polinizadas tanto por el viento como por insectos. Es una especie pionera, prefiere suelos sueltos, bien drenados y profundos y lugares libres de pastoreo. Este árbol está perfectamente adaptado a la sequía (xeromorfo), sales y arena; o sea, que es extremadamente eficiente en el aprovechamiento del agua, produce la mayoría de los frutos en años de sequía, y ha sido exitosamente introducido en regiones áridas. No tolera bien las heladas. Por su capacidad para fijar nitrógeno se utiliza como fertilizador de pasturas destinadas al ganado. Tambien, la infusión de los frutos se usa para disolver los cálculos de la vejiga; la infusión de la flor es diurética y la de la corteza antidiarreico. Es un buen combustible, empleado como leña y carbón.

2. El Quebracho colorado chaqueño (Schinopsis balansae) es un árbol nativo de Sudamérica, muy apreciado por su madera, utilizada en ebanistería, y por su alto contenido en taninos. Crece en las provincias argentinas de Formosa y Chaco, aunque debido a la muy intensa explotación del pasado siglo y a la muy reducida tasa de crecimiento la población se ha reducido de manera alarmante. Es un árbol de gran tamaño; necesita temperaturas elevadas y mucha luz solar para su desarrollo. Tiene raíces pivotantes profundas, y un tronco recto, en cuyos nódulos se forman ramificaciones en forma de espina. La madera, de color castaño a rojizo, es muy dura, pesada - su peso específico alcanza 1.39 g/cm3 - y fuerte; es sumamente resistente a la humedad, por lo que se emplea en muebles de calidad, y ha sido la principal madera para confeccionar los rectangulares y longilíneos "durmientes" que soportan los rieles de los ferrocarriles en gran parte de Argentina. Es muy rico en el astringente tanino, usado principalmente para la curtiembre. Es posible extraer 1200 a 1250 kg/m3 de tanino de ella, un rendimiento de un 38% de su peso total. Esto provocó una tala indiscriminada de los quebrachales durante los cuarenta primeros años del siglo XX hasta que se sustituyó el quebracho por la Acacia mearnsii como principal fuente de este producto.

3. El Quebracho blanco o Aspidosperma quebracho-blanco es una especie de árboles, de las regiones norteñas de Argentina. No debe confundirse con otra especie también conocida como quebracho, pero del género Schinopsis. Es un árbol alto con ramas péndulas y hojas persistentes, simples, elípticas, coriáceas y ligeramente espinescente en el ápice. Las flores hermafroditas se disponen en inflorescencias cimosas, axilares y terminales. Son de color amarillo claro y desprenden un suave perfume una vez que el árbol está en plena floración. La madera, muy dura, se utiliza para la fabricación de muebles. La madera del quebracho blanco es uniformemente amarillo ocre. Es bastante pesada (densidad relativa = 0,885 g/cm³) y dura, responde bien al curvado y a golpes. Mal secada, tiende a colapsar, produciendo deformaciones y roturas, por lo que ese proceso debe ser lento; la madera debe tratarse con fungicidas. Es fácil de trabajar; tiene muchos usos en carpintería (ruedas, carros, pisos, zapatos, herramientas de mano, muebles); buena para piezas de ajedrez, skies, etc. Preservada con creosota puede usarse en exteriores. En algunas partes es muy usada como carbón, no produce chispas o grandes cantidades de ceniza, y quema fuerte y despacio.
Medicinalmente se utiliza la corteza por su alto contenido en algunos alcaloides, aunque de forma popular también se han usado los frutos, las hojas y las raíces. Entre los alcaloides que se han aislado encontramos derivados de la ioimbina, que se ha usado con frecuencia como afrodisíaco dadas las virtudes en las disfunciones eréctiles de este principio activo. Su uso, sin embargo, debe hacerse bajo estricto control médico. Hasta hace poco se ha usado como estimulante respiratorio y expectorante. Otras virtudes medicinales son: antipirético, antiséptico, tónico, antimaláricos y anestésico.

Fuente: Editorial II del Diario La Nación, Wikipedia, http://www.viarural.com.ar/viarural.com.ar/agricultura/arboles-autoctonos/arboles-centro-y-norte/quebracho-colorado-chaqueno.htm

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